¿Cómo es el curso de la enfermedad?

La EM comienza entre los 20 y 30 años en forma de brotes. Un brote consiste en la parálisis de un brazo o pierna, perdida de sensibilidad, visión borrosa o doble o falta de equilibrio que dura varias semanas y después se recupera en parte o completamente. Con el tiempo los brotes puede dejar secuelas. Hay pacientes que no tienen nunca brotes y su enfermedad es progresiva.

¿Qué esta pasando?

En la Esclerosis Múltiple se produce una reacción autoinmune por causas desconocidas, por parte de macrófagos y linfocitos que cruzan las barreras hematoencefálicas. Esta reacción se visualiza por Resonancia Magnética como múltiples zonas escleróticas que dan nombre a la enfermedad.

¿Cómo se trata?

Afortunadamente, en el momento actual hay diversos tratamientos que ayudan a controlar los brotes y previenen las secuelas. Dichos tratamientos modulan las defensas y previenen la inflamación. Algunos de los tratamientos pueden tener efectos secundarios que requieren control. Actualmente disponemos de: Interferón-beta, Acetato de Glatiramer, Natalizumab, Fingolimod o quimioterapia. En breve estarán Teriflunomida, Dimetilfumarato y Alentuzumab. Con dichos tratamientos se consigue controlar en diversa medida la fase en brotes, aunque las secuelas y la progresión de la enfermedad no se controlan o recuperan con estas medicaciones. Actualmente existe una gran actividad de investigación para desarrollar nuevos tratamientos para evitar la progresión de la EM y recuperar las secuelas.

¿Cómo se diagnostica?

La EM se diagnostica por su curso clínico característico y con la ayuda de algunas pruebas diagnósticas. La mas importante es la resonancia magnética cerebral que permite ver las lesiones cerebrales y saber si alguna de ellas esta inflamada en ese momento. La resonancia es muy sensible para detectar las lesiones de la EM. Otras pruebas que se realizan para confirmar el diagnóstico son: 1) la determinación de gammaglobulinas o anticuerpos (bandas oligoclonales) en el líquido cefalorraquídeo (que se obtiene por punción lumbar); 2) potenciales evocados visuales, motores, sensitivos o auditivos, que detectan la lesión de los nervios provocados por las lesiones); 3) la tomografía de coherencia óptica que detecta el daño de las lesiones en el nervio óptico a través de la retina; 4) la analítica de sangre permite descartar otras enfermedades reumatológicas o infecciosas.